Sobre Alves, Sterling y las reacciones ante el racismo

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Publicado originalmente en Inter Sport Magazine

Los mundos del fútbol y el baloncesto viven en los últimos días momentos convulsos y llenos de desprecio al racismo, una lacra que azota al deporte con más asiduidad de la que nos muestran los medios de comunicación, quienes ponen el foco solo en los casos más llamativos. Y situaciones de este tipo se han dado dos recientemente, dejando al descubierto las grandes diferencias mediáticas y sociales que han desencadenado las reacciones en un incidente y otro.

La anécdota y la verdadera noticia en el caso Dani Alves

El hecho no tiene mucho misterio. Un aficionado del Villarreal decidió que la mejor forma de apoyar a su equipo era lanzando un plátano al lateral derecho del Barça. Éste decidió no hacer caso omiso y le dio algo más que un mordisco, ya que con ese gesto despreciaba a todos aquellos anclados en ideas que la teórica evolución del ser humano debió dejar atrás. Pero no.

Sin embargo, lo más sorprendente no deja de ser el enfoque del incidente que viene dándose en la mayoría de medios, ávidos del titular llamativo y obviando el análisis de un problema de fondo que no debe necesitar de alguien comiéndose un plátano para saltar a la palestra mediática. El continuo foco en la anécdota de Alves y no en el lanzamiento hace pensar en que se va a convertir en noticia para un par de días, sin más consecuencias que la genial iniciativa tuitera de Neymar con el hashtag#SomosTodosMacacos y la ya confirmada expulsión de por vida del estadio al autor del lanzamiento.

En el tintero queda todo debate profundo que implique cambios reales en los mecanismos de erradicación del racismo en el deporte, su prevención en los estadios o cualquier campaña de condena institucional a este y otros incidentes similares en los terrenos de juego. Así fue con casos como el de Samuel Eto’o en 2006, cuando amenazó con abandonar el campo tras soportar cánticos racistas por parte algunos sectores de la grada del Real Zaragoza. La sanción, apenas 9.000 euros de multa al club, y eso que fue la más alta impuesta hasta la fecha.

Toda una sociedad contra Donald Sterling

El otro caso reciente cuyo alcance mediático y social crece a pasos agigantados es el de Donald Sterling y sus declaraciones racistas (y no las primeras que hace). “Puedes acostarte con negros, puedes estar con ellos, puedes hacer lo que quieras. La pequeña cosa que te pido es que no lo promociones y que no los traigas a mis partidos”. El revuelo montado tras estas arcaicas palabras del propietario de la franquicia NBA de Los Ángeles Clippers a su amante (de raza negra y latina) no tiene comparación con el caso de España.

El fantasma del racismo sigue latente en la sociedad estadounidense y la repulsa social ante estos casos es casi siempre unánime en la movilización y contundente en la acción. Reflejo de ello es la NBA, competición que ha sido constantemente alabada por su ejemplar integración racial y mano dura ante cualquier atisbo de discriminación.

Por todo ello, no es de extrañar la brutal campaña contra Donald Sterling. En una liga cuyo porcentaje de jugadores de raza negra está en torno al 80%, no es de extrañar que desde jugadores como Chris Paul (quien aparte de jugar para Sterling es presidente de la Asociación de Jugadores de la NBA) a otros propietarios como Michael Jordan hayan condenado duramente estas declaraciones, pidiendo además el mayor castigo posible para el infractor. Algunos anunciantes como KIA ya han empezado a retirar su publicidad del equipo y, por si eso fuera poco, la competición ya tiene una investigación abierta cuya conclusión, que seguramente serán más de 9.000 euros de multa, decidirá el comisionado Adam Silver. Y no sólo eso, ya que hasta el presidente de los Estados Unidos ha tomado cartas en el asunto, sentenciando que “cuando la gente ignorante quiere anunciar su ignorancia, no tienes que hacer nada, sólo dejarles hablar”.

Desenlace de una comparativa desigual

La conclusión que muestra la comparativa entre ambos casos es bastante clara y deja bastante que desear, especialmente en el deporte español y las instituciones encargadas de su correcto funcionamiento. Nadie espera, y ojalá me equivoque, que Javier Tebas salga como presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) a condenar lo sucedido en el Madrigal. Nadie espera que alguien salga en representación de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) a defender a los jugadores de razas minoritarias de la xenofobia que no sólo soporta Dani Alves, sino decenas de jugadores cada fin de semana. Y mucho menos, nadie espera que Mariano Rajoy condene un hecho que también daña gravemente la queridísima Marca España.

Las dos situaciones parten de la misma premisa, la aversión hacia cualquier raza diferente. Pero a pesar de esta base común, los caminos de ambos casos se han ido bifurcando hasta dejar uno de ellos en el debate mediático y al otro traspasándolo hasta alcanzar una repulsa que abarca más campos sociales. Y lo triste es que estas diferencias son las que a la larga duelen más.

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